Con 150 cm de altura, la palmera del viajero artificial destaca ante todo por su follaje. Once grandes hojas, nervaduras bien definidas, distintos matices de verde y su característica forma de abanico dan a la planta toda su personalidad.
Puede utilizarse sola en una esquina, detrás de un banco o un sofá, o repetirse en una jardinera grande para dar ritmo a una separación, una zona de paso o un espacio de espera.
Esta altura también permite apreciar plenamente su porte: lo bastante alta para tener presencia en la decoración y lo bastante abierta para mostrar la calidad de sus hojas.